dimecres, 15 d’abril de 2009

Consigna 4

Hay que dejarse crecer las uñas durante quince días. Entonces, qué grato resulta arrebatar brutalmente de su lecho a un niño que aún no tiene vello sobre el labio superior y, con los ojos muy abiertos, hacer como si se le pasara suavemente la mano por la frente, llevando hacia atrás sus hermosos cabellos. Inmediatamente después, en el momento en que menos lo espera, hundir las largas uñas en su tierno pecho, pero evitando que muera, pues si murieran, no contaríamos más adelante con el aspecto de sus miserias. Luego se le sorbe la sangre lamiendo sus heridas, y durante ese tiempo, que debería tener la duración de la eternidad, el niño llora. No hay nada tan agradable como su sangre, obtenida del modo que acabo de referir, y bien caliente todavía, a no ser por sus lágrimas, amargas como la sal. Hombre, ¿nunca has probado el sabor de tu sangre, cuando por accidente te has cortado un dedo? Es deliciosa ¿no es cierto?, porque no tiene ningún sabor. Además, ¿no recuerdas el día que, en medio de lúgubres reflexiones, llevabas la mano formando una concavidad hasta tu rostro enfermizo empapado por algo que caía de tus ojos; la cual mano se dirigía luego fatalmente hacia la boca que bebía a largos sorbos, en esa copa trémula, como los dientes del alumno que mira de soslayo a aquel que nació para oprimirlo, las lágrimas? Son deliciosas, ¿no es cierto?, porque tienen el sabor del vinagre. Se dirían las lágrimas de la que ama apasionadamente; pero las lágrimas del niño dan más placer al paladar.

Canto I
Los Cantos de Maldolor
Conde de Lautréamont

dijous, 9 d’abril de 2009

¿Alguna vez has pensado...?

El mal que anida en todos los corazones no repta sino que se eleva erguido de orgullo y gozo por su poder en algunos momentos de perfecta lucidez espasmódica, de luminosa revelación orgásmica. El dolor es para él un experimento, un ensayo error, una x de la ecuación, una parte más del problema, siendo el problema no la x de la ecuación sino que no hay solución, que la ecuación es infinita, una cadena infinita en uno de cuyos eslabones estamos atrapados; sin por ello perder movimiento alguno. Es un eslabón líquido que nos hace creer que nuestros movimientos epilépticos y esquizoides son libres, que nosotros tenemos capacidad de decisión, que escogemos, es tan inteligente que nos hace creer que existe el libre albedrío. Ilusos. Y la x sigue ahí. Pero repito, la x no es el problema, no, no lo es. No, no lo es. No. No

¿Alguna vez has pensado en clavarle el cuchillo que tienes a tu derecha en la sien a la persona que tienes más cerca y ver cómo grita como un cerdo y se desangra como una bota de vino? Y mientras tú lo ves como sigue deglutiendo, como traga y bebe, y no se desangra, y ni tan siquiera sospecha lo cerca que ha estado del dolor más auténticamente sublime que haya sentido jamás, porque no lo has hecho, pero lo has pensado, sí, sí sí... lo has pensado sí...

¿Alguna vez has pensado mientras ibas en el metro en patearle la oreja a la persona que tienes enfrente y que se está quedando dormida? ¿No? ¿Seguro? ¿No me mientes? Y mientras él mira para todos lados para ver de dónde le ha caído el meteorito, tú te bajas en la siguiente y a esperar, que ya vendrán otros...

¿Alguna vez has pensado yendo a más de ciento veinte por la autopista qué pasaría si dieses un volantazo, solamente porque se te acaba de pasar por la cabeza, eso es suficiente, lo has pensado y lo haces, y te ves en el coche dando vueltas de campana hasta que te estrellas contra otro coche? Y el amasijo de hierros y cristales y plástico y la carne húmeda y caliente atrapada, sudando y gritando como sólo la carne puede hacer, y tú parpadeando, parpadeando, y sintiendo los músculos, y la sangre viajando por todo el vacío espacial de tus entrañas y más allá, y los zapatos, y las llaves de casa clavadas en la cadera...

¿Alguna vez has pensado que te caes a un río de lava, y toda tu piel se funde con el magma. Y no arde porque ahora es líquida. Y te imaginas que abres los ojos y el fluido incandescente te penetra hsta el cerebro a través de las cuencas ya vacías y abres la boca para gritar pero no sale nada de tu garganta, solo líquido, porque lo que ocurre es que las llamas fluidas de la lava te resquebrajan hasta el alma mientras descienden hasta tu estómago y allí se encuentran con el líquido ardienterojizo que ha penetrado desde la piel? ¿Has pensado en eso alguna vez? ¿No? Pues piénsalo. Piénsalo e imagínate todo ese dolor, en tu piel, en las cuencas de tus ojos, bajando por tu garganta. ¿Puedes?

Y la x no es es problema, repito, no es el problea, noe. lema.... nono lx noeses ellema la reto... pipretoi, onononoooo, pienlose, elso............... lacahume arneeeeeee.. sísísíssssssssssss.. ygritaygrita....... lasanlavagre........................................................ sí.